La Arquidiócesis Primada de México afirmó este domingo que la violencia en el país “no comienza en las calles”, sino en hogares fracturados, y planteó que el fortalecimiento de la familia es una vía central para reconstruir el tejido social.
En el editorial de su semanario Desde la Fe, la iglesia católica sostuvo que con frecuencia se aborda la violencia como un problema de seguridad, leyes o estrategias públicas, pero “rara vez se mira el lugar donde todo comienza: el hogar”.
La Arquidiócesis aseguró que la violencia que afecta a México “germinó antes en vínculos rotos, ausencias prolongadas” y problemas familiares no atendidos de forma oportuna.
También advirtió de un debilitamiento de los lazos en los últimos años, con erosión del sentido de compromiso en la pareja y con los hijos.
Además, apunta que la prisa y la sustitución del diálogo “por la pantalla” han contribuido a normalizar el distanciamiento afectivo.
“Se posterga la presencia por la prisa, se sustituye el diálogo por la pantalla y se normaliza el distanciamiento afectivo. Hay una lección en esto, si el amor se vuelve frágil, también lo hace la sociedad”, se lee en su editorial.
En su texto, la iglesia señala que “las nuevas generaciones han crecido en contextos adversos” y que muchos niños y jóvenes han experimentado separación, violencia intrafamiliar, abandono o “carencias afectivas profundas”.
La publicación remarca también que la Iglesia ha insistido en que la familia es “escuela del más rico humanismo” y sostiene que en el hogar se aprenden prácticas como confiar, perdonar, esperar y respetar los límites.
“Cuando ese aprendizaje falta, el vacío se llena con violencia, resentimiento o desesperanza”, abundó.
Como parte de ese planteamiento, la Arquidiócesis Primada de México anunció que vivirá el “Mes de la Familia” con talleres, conferencias y un festival dedicado a las familias el próximo 7 de marzo en el Seminario Menor.
La violencia, concluye, “no se derrota solo con fuerza y armas” y plantea que “se desarma” con amor aprendido desde la infancia y cuidado a lo largo de la vida.
En este sentido, el editorial cuestiona: “¿cómo queremos que dejen de haber asesinatos si se promueve la ideología de que la vida es desechable cuando no nos conviene?”.





