Una vez más, el mundo volteó hacia Querétaro por el futbol. Y es que aunque en otras circunstancias el encuentro del tricolor contra Islandia habría sido de mero trámite, la cruenta batalla que libran las Fuerzas Armadas con grupos delictivos tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, había puesto en entredicho la capacidad del Estado Mexicano para brindar seguridad a las y los asistentes a la Copa del Mundo, así como a los propios seleccionados. A Querétaro le tocó junto a la Federación demostrar a la FIFA y a los países convocados a la justa mundialista que los hechos del 22 de febrero, ya habían sido controlados. El saldo blanco de esta noche, no solo probó la capacidad de las corporaciones de seguridad estatales y de nuestras Fuerzas Armadas. Le dio un respiro al futbol y de paso, al gobierno Federal.
El aparato de seguridad que operó en los linderos del Estadio Corregidora y al interior, nunca se había visto; Seis anillos de seguridad implementados desde los principales accesos a la entidad queretana y hasta las gradas en donde la Policía Estatal, Guardia Nacional, Ejército y la SSPM, trabajaron de forma coordinada con los esquemas que se instauraron a raíz de la campal del 5 de marzo del 2022 en el encuentro Gallos- Atlas; El Fan ID fue obligatorio para poder ingresar al estadio.
Desde el aire, un helicóptero de la Policía Estatal con elementos artillados vigilo el desarrollo del partido y los alrededores de El Corregidora. Incluso los elementos de seguridad privada contratados para complementar las acciones en las gradas, fueron revisados meticulosamente.
Aún cuando Gianni Infantino, Presidente de la FIFA había refrendado su confianza en México y la gestión de la Presidenta Claudia Sheinbaum, el máximo órgano rector del soccer a nivel mundial dijo que estarían al pendiente de la dinámica en territorio nacional. Y es que de los partidos mundialistas que albergará México, cinco se jugarán en el Estadio Azteca, cuatro en Monterrey y cuatro más en Guadalajara, epicentro de la violencia que tiene en vilo a las Fuerzas Armadas.

Los seis anillos de seguridad operaron de la siguiente manera:
Primer anillo de seguridad: Ubicado en los límites estatales, donde se instalan puestos de observación y supervisión para verificar que los aficionados visitantes cumplan con la normatividad desde su ingreso a la entidad.
Segundo anillo de seguridad: Comprende la vigilancia en colonias y vialidades cercanas al recinto deportivo, con presencia policial preventiva para mantener el orden y agilizar la movilidad.
Tercer anillo de seguridad: Se despliega en la periferia del estadio, regulando accesos y coordinando el ingreso seguro de las y los aficionados. De manera complementaria, se realiza el abanderamiento para el arribo y retiro ordenado de los equipos participantes y del cuerpo arbitral.
Cuarto anillo de seguridad: Se desarrolla en accesos inmediatos y zonas de control operativo, reforzando la supervisión, revisión y acompañamiento previo al ingreso al inmueble.
Quinto anillo de seguridad: Se mantiene al interior, con vigilancia permanente en gradas, pasillos y áreas comunes, garantizando el desarrollo del partido en un entorno seguro.
Sexto anillo de seguridad: Corresponde al terreno de juego, desde donde se mantiene una visión estratégica de todo lo que sucede en el recinto, permitiendo una supervisión integral y capacidad de reacción oportuna ante cualquier situación.





