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Debí tirar más fotos

Juego Profundo

por Salvador González
12 febrero, 2026
en Editoriales
El juego profundo  de la Navidad
4
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Hay una pulsión moderna que nos define: levantar el teléfono antes que los ojos. Vivimos convencidos de que, si no lo grabamos, no pasó. De que la memoria necesita respaldo en la nube para existir.

Roland Barthes, el intelectual francés que alcanzó fama internacional por sus ensayos sobre fotografía y cultura popular, escribió en La cámara lúcida (1980) que toda fotografía es, en el fondo, un certificado de ausencia futura. Quizá por eso hoy disparamos tantos clisck porque intuimos, aunque no sepamos decirlo o aceptarlo, que todo lo que amamos está condenado a terminarse.

El fin de semana, en el medio tiempo del Super Bowl, y con la polémica participación de Bad Bunny, el artista puertorriqueño interpretó, casi al final de su presentación, una breve parte de una canción que me hizo detenerme y escuchar con más atención su música: “debí tirar más fotos”. Irónicamente, al observar un espectáculo de tal magnitud, mi mente, que casi siempre está relacionando todo con el fútbol, viajó de inmediato al próximo Mundial y me hizo pensar en ello.

Sin solemnidad y en su particular y su tan criticado estilo, Bad Bunny, en su canción Debí tirar más fotos, nos dice que el arrepentimiento no llega cuando algo se rompe, sino cuando ya no se puede volver a mirar. No es nostalgia, es conciencia tardía. La frase: “debí… cuando te tuve” funciona como una llave que abre todas las puertas del recuerdo; la del amor, la de la juventud, la de los domingos que creímos eternos y de las personas que ya no están con nosotros.

En el fútbol sucede lo mismo: la intuición de Roland Barthes y esa conciencia tardía del tiempo que canta la canción, pero llevadas a una intensidad casi religiosa. Cada gol ya no es solo un gol, es un archivo. Cada jugada se fragmenta en miles de pantallas, en ángulos que intentan apropiarse de un instante que, por naturaleza, es salvaje y efímero. Con Lionel Messi pasa algo particular, no importa cuántas veces lo veas, siempre crees que esta es distinta. Que esta gambeta merece ser guardada. Que este control orientado hay que preservarlo como se preservan las obras en un museo.

Messi pertenece a esa misma categoría cultural. No es solo un futbolista: es un archivo vivo de nuestra época. Crecimos con él. En mi caso, y en el de muchos, mido la vida en Mundiales. No por fechas personales, sino por Copas del Mundo. Sé cuántos ha visto alguien para entender su forma de hablar del fútbol, su paciencia, su desencanto o su fe intacta. Cuatro años pueden ser una infancia entera, una universidad completa, una historia de amor que empieza y termina. El Mundial es una unidad de medida existencial.

Por eso lo espero con ansiedad casi infantil. Porque es el momento en que el mundo se sincroniza, en que el fútbol vuelve a ser un lenguaje común, en que desconocidos se abrazan sin preguntarse el nombre. Pero también lo temo. Porque cada edición es una resta silenciosa. Porque la Copa Mundial de la FIFA 2026 aparece en el horizonte como una celebración luminosa… y como una despedida posible, cada vez más cercana.

Messi no ha dicho adiós, pero el tiempo sí. Y el tiempo no pide permiso. Algún día, quizá después de ese Mundial, ya no habrá partidos esperando verlo jugar. Ya no habrá nuevas jugadas que grabar, solo repeticiones cada vez  más vistas. Entonces entenderemos que no se trataba de cuántos goles hizo ni de cuántos títulos ganó, sino de cuántas veces nos hizo sentir que el mundo se detenía, aunque fuera por unos segundos.

Cada día hay miles de fotografías, miles de historias. Cada gol, cada gambeta, cada pausa imposible de Messi queda atrapada en pantallas temblorosas, en celulares alzados como pequeñas antorchas de memoria. Hay ángulos infinitos para un mismo instante, repeticiones que intentan retener lo que en realidad es ingobernable: el tiempo.
Pero un día eso se va a acabar.

Y entonces, como en la canción, como en la vida, diremos en voz baja, con un nudo en la garganta: debí tirar más fotos… de cuando te tuve.

Etiquetas: Bad BunnyFIFAMUNDIALSúper Bowl

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