El Poder Judicial del Estado de Querétaro, en coordinación con la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), presentó las Guías de Trato Digno para el Acceso a la Justicia, un conjunto de instrumentos orientados a fortalecer prácticas más humanas, accesibles y libres de discriminación en la atención a quienes acuden al sistema judicial. La presentación se realizó en el Auditorio Fernando Díaz de la UAQ, con la presencia de autoridades judiciales, académicas y especialistas.
Durante el acto, el magistrado presidente del Poder Judicial, Braulio Guerra Urbiola, subrayó la necesidad de formar a las personas juzgadoras con enfoque humanista, técnico y científico, con énfasis en los derechos humanos y en la sensibilidad social. En su intervención, la rectora de la UAQ, Silvia Lorena Amaya Llano, destacó la importancia de reconocer la diversidad y las disidencias como elementos que fortalecen una sociedad más inclusiva, al señalar que el respeto a las diferencias contribuye a mejorar los servicios de justicia.
Las guías fueron presentadas por la consejera de la Judicatura, Sofía Valeria González Campos, quien recordó que las personas que acuden al Poder Judicial lo hacen ante conflictos que no pudieron resolver por sí mismas, por lo que merecen un trato respetuoso y sensible. En ese sentido, la directora de la Facultad de Psicología y Educación, Candi Uribe Pineda, resaltó que transformar la realidad social exige conocimiento, diálogo y servicio público, y afirmó que la colaboración entre la academia y las instituciones fortalece la construcción de una justicia más humana.
El director jurídico del Poder Judicial, Bolívar Medina Rubio, señaló que el trato digno constituye una obligación jurídica, ética y humana, y sostuvo que la justicia contemporánea debe sustentarse en la dignidad de las personas. Las Guías de Trato Digno establecen criterios claros y operativos sobre procedimientos, responsabilidades y mecanismos de evaluación, lo que permitirá estandarizar procesos, fortalecer la rendición de cuentas y prevenir posibles vulneraciones a derechos humanos.
Estos instrumentos contemplan cinco enfoques específicos: atención con sensibilidad a comunidades indígenas; protección de los derechos de personas migrantes; reconocimiento de las disidencias sexogenéricas; garantía de accesibilidad para personas con discapacidad; y acompañamiento adecuado a quienes viven con padecimientos de salud mental o adicciones.






