Virginia Hernández Vázquez
En Querétaro, trabajamos para tener una SEJUVE que sea cercana e inclusiva. Y eso no es solo un lema, es una forma de hacer política desde el territorio, con los pies en la tierra y con la certeza de que no es lo mismo ser joven en todas partes, y por eso hay que escuchar más y estar mejor.
Hay más de 700 mil jóvenes en el estado. Detrás de ese número hay historias distintas, retos diferentes y formas únicas de ver el mundo. Para mí, la inclusión comienza con algo muy simple pero profundamente político: hacer que todas las juventudes se sientan parte de la SEJUVE, sin importar su edad, su origen, su condición o su ubicación. Que sepan que esta Secretaría no sólo los representa, sino que también los busca, los escucha y los acompaña.
Una SEJUVE inclusiva significa romper barreras reales. Muchas juventudes en Amealco y Tolimán no conocían la Secretaría de la Juventud ni sabían que podían participar. Otras tantas no podían leer nuestras convocatorias porque no estaban traducidas a su lengua o porque simplemente no tenían acceso a internet. Por eso, tradujimos nuestras principales convocatorias al hñähñu (otomí) y a la Lengua de Señas Mexicana. Pero no nos quedamos ahí: también grabamos audios para comunidades donde muchas personas no saben leer, hacemos perifoneo, visitamos escuelas, entregamos volantes físicos y explicamos todo en persona.
Hemos aprendido que la inclusión no empieza ni termina en el lenguaje. La verdadera inclusión significa estar, acompañar y poner los medios. Significa reconocer el valor de cada comunidad, y construir desde lo que ya están haciendo. Porque las juventudes indígenas no solo quieren participar, en ocasiones ya están organizadas, ya están haciendo cosas grandes, aunque muchas veces nadie lo reconoce.
En San Ildefonso conocimos a Araceli y Liliana, dos hermanas que enseñan otomí a niñas y niños de su comunidad. Hoy son ganadoras del Premio Estatal de la Juventud por su compromiso social. En Tolimán conocimos a Zorali, que escribió un poemario en francés y en otomí. Gracias a su talento, representó a México en Argentina. Estas jóvenes no pidieron permiso para crear, solo necesitaban un espacio que las visibilizara, que creyera en ellas, que caminara a su lado.
En la SEJUVE creemos firmemente que la inclusión verdadera no interviene, acompaña. No impone, escucha. No dirige, construye en conjunto. Cuando nos acercamos a las comunidades no lo hacemos para decirles qué hacer, sino para preguntar cómo podemos ayudar, qué necesitan y cómo podemos caminar juntas y juntos.
Y si un joven de una comunidad que nadie visitaba antes, se inscribe por primera vez en una convocatoria de la SEJUVE, eso ya es un logro. Porque no se trata de cuotas ni de estadísticas, se trata de abrir puertas donde antes no había entrada, de hacer visible lo que siempre ha tenido valor y de demostrar que el talento no está solo en las ciudades, vive en todas partes.
Hoy, puedo decir con orgullo que la SEJUVE trabajamos para estar en todos lados y e incluir a todas las juventudes. Y más importante aún, que las juventudes de Querétaro saben que su voz, su lengua, sus raíces y sus sueños también caben aquí. Porque cuando hablamos de inclusión, hablamos de justicia, de reconocimiento y de futuro. Un futuro que se construye escuchando a todas y todos.






