En la intensa evolución del arte a lo largo de los últimos años, las fronteras disciplinarias se desvanecen y muchas de las prácticas creativas se redefinen más allá de los medios tradicionales, dando lugar a nuevas formas de hacer donde convergen el pensamiento, la ciencia y la tecnología. Flujos de datos, códigos, procesos biológicos, estéticos, entornos inmersivos son algunos de los elementos que componen una parte importante de propuestas artísticas dentro del panorama internacional.
Artistas como Rafael Lozano-Hemmer, combina piezas con luz, sensores, sonido que lo colocan en la intersección del arte inmersivo y la creación participativa. Refik Anadol transforma datos en paisajes audiovisuales; Daito Manabe, experimenta con música digital, danza, y robótica. Colectivos como TeamLab construyen ecosistemas digitales que reconfiguran nuestra percepción del espacio o Beeple que genera imágenes digitales a diario y las coloca en el mercado de NFT (Token No Fungible), vendiendo algunas por cifras que hace unos años parecían impensables.

Los conceptos y tendencias globales recientes como la Inteligencia Artificial generativa, la hibridación entre lo análogo y lo digital, las experiencias inmersivas, la Realidad Virtual y la Realidad Aumentada, así como la interacción y participación ciudadana mediada por la tecnología, nos obliga a hacer preguntas urgentes sobre la autoría, la materialidad, el papel de la tecnología en la construcción de significados y la experiencia estética.
¿Cómo dialogan las prácticas artísticas desde y a través de la tecnología con temas sociales, políticos, climáticos? ¿Cómo crear en una era en la que las máquinas procesan y generan imágenes más rápido que cualquier artista? ¿Cómo entender las aportaciones tecnológicas a los procesos artísticos, valorando la dimensión social del mismo? Esta relación entre humanos y máquinas, entre memoria y un continuo presente, son punto de partida de una importante línea de investigación en el campo del arte contemporáneo.
En nuestro país hemos visto surgir espacios consistentes e incluso consolidados que están dedicados a diversas prácticas artísticas mediadas por tecnología. En Ciudad de México: El Centro de Cultura Digital, El Centro Multimedia CENART, así como el Laboratorio Arte Alameda, el Ex Teresa Arte Actual, Festival MUTEK son algunos ejemplos de espacios en los que convergen creadores, instituciones y teóricos del arte así como el público interesado en el tema.
En Guadalajara: Cyberdelia Mexicana A.C. enfocada al media-art con foco explicito en prácticas artísticas experimentales. En Monterrey: la Science Gallery del Tec de Monterrey, un espacio con infraestructura de alto nivel que promueve propuestas de arte, ciencia y tecnología.
La Peni en Mérida, por ejemplo, es un proyecto de intervención digital e interactiva que convirtió un espacio histórico (la ex penitenciaría Juárez y el Parque de la Paz) en una experiencia inmersiva; de igual manera otras regiones del país comienzan a explorar el arte sonoro, el video generativo, la realidad aumentada y más.

Si miramos hacia Querétaro, ciudad que ha crecido exponencialmente en los últimos veinte años, con una vida artística importante que se ha consolidado a través de esfuerzos colectivos y trabajo conjunto sigue requiriendo de espacios especializados para soportar propuestas conceptuales ligadas al uso de tecnología; creación de laboratorios, plataformas, programas curatoriales, fondos que incentiven este tipo de producciones y una crítica especializada que acompañe las propuestas locales, aunado a residencias artísticas, entornos que promuevan debate, conversación y diálogo que nos coloquen en ese escenario internacional. Cabe destacar que ha habido propuestas como el Festival Cut Out Fest, creado por Miguel del Moral, Art Lab del Tec de Monterrey Campus Querétaro a cargo de Piedad Martínez, en su momento la Galería Leviatán (LVTN) con Horacio Warpola y Salvador Herrera y recientemente un primer congreso sobre arte e inteligencia artificial en la UAQ.
El talento está. Querétaro puede ser el laboratorio de experimentación e innovación en arte, ciencia y tecnología más importante del país y estar a la altura de ciudades como Linz, en Austria, que con la creación del Ars Electrónica Center se han convertido en el epicentro del discurso contemporáneo. Nuestra ciudad cuenta con una ubicación estratégica, infraestructura universitaria, conectividad, empresas tecnológicas y un creciente interés turístico. Por ello, es imprescindible promover proyectos culturales encaminados a destacar la importancia del arte para el pensamiento crítico y la cohesión social. Ver al arte como vanguardia, como punto de partida para el entendimiento del mundo, como herramienta de reflexión.
Querétaro puede hoy apostar por el arte e invertir en pensamiento, en ideas, en procesos creativos, en infraestructura que cobije al talento queretano y lo proyecte al complejo mundo del arte y la cultura contemporánea
*La autora cuenta con un doctorado en Artes Visuales e Intermedia por la Universidad Politécnica de Valencia, España.






