La señora presidenta con A de Patria debe tener muchas virtudes y cualidades de excepción en el ámbito de las ciencias. La conexión del cerebro con la lengua no pertenece a ellas. Con demasiada frecuencia en su número de stand up se le va el nombre de una dependencia u organismo, la fecha de un acontecimiento, los protagonistas de un suceso o la esencia de una negociación.
Lo más probable, me imagino, es que no domina la materia que está abordando y no es capaz de decir simplemente “no sé”. Ahora, puede ser que domine el tema a tal perfección que se puede permitir ocultar toda la información en la vaguedad de generalizaciones o la promesa de que pedirá que se obtenga el dato y que luego venga algún subalterno encargado del área, que lo informe.
El problema es que el sistema político mexicano es muy claro; tiene una estructura piramidal inviolable. Como decía el padrino de Claudia Sheinbaum y papá de Andy, el presidente de la república está enterado de todo. Y no se mueve la hoja de un árbol sin la voluntad del Señor, agrego yo. O señora, en este caso.
Dicho esto, nadie puede tomar como cierto que la señora Sheinbaum, cuando le preguntan sobre la suspensión de envío de petróleo mexicano a Cuba, diga que esa fue una decisión autónoma de Petróleos Mexicanos. ¿Autónoma? Peor aún, al día siguiente y abundando en el tema (“qué bueno que me preguntas”) la jefa del Estado mexicano aclaró que hay dos modos de envío de combustibles a la isla.
El uno es por contratos de PEMEX con la entidad cubana que le es par. Naturalmente, nadie conoce esos contratos, su clausulado, vigencia y responsables. Ni lo conoceremos, como diría don Teofilito, dado el exterminio de la entidad que permitía el acceso a la información y la transparencia, además de que el padrino de doña Claudia y papá de Andy estableció la regla de ocultar información mediante edictos por motivos de una vaga seguridad nacional. Por eso PEMEX pudo suspender el envío de enero.
El segundo modo es más endeble, aunque mediáticamente útil: la ayuda humanitaria. Y aquí fue la inflexión política: el petróleo mexicano se va a seguir enviando a Cuba. Negrita de mis pesares, nomás me dices que sí, pero no me dices cuándo. Ni cuánto.
Este amado oficio mío consiste en tratar de descifrar los hechos de los hombres en todas sus disciplinas. Política, deporte, economía, medicina, letras y armas, más todo lo que siga.
¿Será realmente imposible para los políticos decir simple y llanamente la verdad? ¿No puede la señora presidenta con A de patria reconocer que la presión de los Estados Unidos le obliga a suspender el envío de petróleo gratuito a la dictadura cubana de todas sus simpatías?






