Francisco Morales
La politóloga Françoise Vergès estima que, a pesar de que el mundo contemporáneo pareciera haber llegado a un momento de crisis sin precedentes, en realidad las violencias que se ejercen sobre los pueblos del mundo no son inéditas ni excepcionales.
Voz prominente del feminismo decolonial, la académica francesa ofreció una charla con su lectura de este momento histórico en la Index Art Book Fair, junto a la poeta y filósofa feminista mexicana Sayak Valencia.
“Hay mucha sorpresa sobre lo que está pasando en este momento con el imperialismo, el fascismo, con la crueldad y la brutalidad que vemos todos los días, y la reafirmación de la supremacía blanca en el genocidio y el racismo”, planteó Vergès en la galería Kurimanzutto.
“En este punto, sin embargo, viene una advertencia obligatoria sobre la ubicuidad histórica de la creencia cuestionable de que todo va peor. Además de la mera arrogancia de la desesperación, esta posición casi narcisista de entrar en desesperación al pensar que uno está experimentando un momento único, una excepción”.
Así, a pesar de que, por ejemplo, las redadas de ICE en Estados Unidos sugieren una violencia a la que nunca se había llegado, no es tal si se consideran las capturas de esclavos en el pasado de ese mismo país.
Lo anterior, no obstante, no quiere decir que no haya nada que pueda aprenderse del momento presente.
“Las cosas están cambiando. Hay un cambio. Hay un declive de la hegemonía occidental y tenemos que entender qué es lo que está pasando”, ponderó Vergès.
Actualmente, expuso, el mundo vive un estado permanente de guerra, como ocurre en la Franja de Gaza, donde el término “cese al fuego” es casi un eufemismo para otro estado de guerra constante.
A ello se suma un fenómeno que Vergès ha conceptualizado como la “negación racista de necesidades vitales”, cuyos inicios sitúa con el surgimiento de la esclavitud.
Esta forma de deshumanización que ocurre en todo el mundo entre opresores y oprimidos se expresa de muchas maneras que podrían juzgarse como meros detalles, pero que no lo son.
Como ejemplo, citó un reporte de 2024 en el que se denunciaba que Israel negó expresamente la entrada a territorio palestino de artículos de higiene personal para mujeres, como toallas sanitarias.
El hecho de que se prohibiera algo tan específico, como una política de opresión, muestra hasta qué punto esta negación racista de las necesidades vitales es un sistema deliberadamente impuesto.
Vergès también describió otros fenómenos, como la forma en la que las potencias occidentales están utilizando el “feminismo burgués” como un arma de opresión contra otros países.
El primer indicio de ello, señaló, ocurrió cuando Laura Bush, esposa del expresidente estadounidense George W. Bush, declaró que Estados Unidos iba a “liberar a las mujeres de Afganistán”, como justificación de la invasión a ese país.
Ante este panorama, planteó la académica, es necesario aceptar que nunca existirán las condiciones ideales para emprender la resistencia ante la opresión, pero no todo está perdido.
“Del otro lado no piensan, no tienen imaginación. Lo que ellos saben hacer es matar y jamás van a dudar en matar, pero no tienen imaginación”, planteó.
“Ellos sólo saben cosas como tener a un esclavo, cosas así. Pero el poder de la imaginación para continuar efectivamente escribiendo poesía, cantando, bailando y hablando sobre cuál es la estrategia que vamos a tomar, sobre cómo vamos a atacar esto o lo otro, sobre cómo vamos a desmantelar esa parte del mundo: ésta es nuestra fortaleza y esto jamás va a morir”.
La Index Art Book Fair culminó sus actividades el domingo pasado en la galería Kurimanzutto.






