El ministro español de Transportes, Óscar Puente, explicó que los últimos vagones del tren Iryo que descarrilaron en Adamuz invadieron la vía contraria por la que en ese momento circulaba un alta velocidad de Renfe y, tras un impacto “terrible”, dos vagones de este último tren salieron despedidos, provocando una cifra de víctimas que “no se puede confirmar” aún.
Puente se encuentra siguiendo toda la información del accidente ferroviario en el Centro de Gestión de Red H24 de la estatal ferroviaria Adif, en Madrid, y desde allí explicó en su cuenta de X que la última información que llega desde Córdoba es “muy grave”.
El impacto “ha sido terrible”, y provocó que “las dos primeras unidades del tren de Renfe salieran despedidas como consecuencia del mismo”. “La cifra de víctimas no se puede confirmar en este momento. Lo fundamental ahora es auxiliar a las víctimas”, subrayó el ministro.
El periodista de Radio Nacional de España (RNE) Salvador Jiménez, que viajaba en el primer vagón del tren de Iryo en el momento del accidente, que una hora después de salir de Málaga se sintió como “un terremoto” en todos los coches y que “inmediatamente” por megafonía la tripulación preguntó si había personal sanitario para ayudar a los heridos de los dos últimos vagones, uno de ellos volcado de lado sobre las vías y con los cristales rotos.
Los viajeros fueron saliendo hacia el apeadero de Adamuz, mientras la tripulación cogía martillos para romper las ventanas y ayudar a la gente a salir de los vagones descarrilados.