Con más de 300 temas de su autoría José Alfredo Jiménez se ha convertido en una de las grandes figuras de la música, a quien recordamos hoy al celebrarse su centenario.
“El Rey”, como se lo conoce, es autor de canciones emblemáticas de huapango, bolero, corridos y románticas ranchera. Nació el 19 de enero de 1926 en Dolores Hidalgo, Guanajuato, cuna de la independencia nacional.
Sus temas se han convertido en inmortales, han llegado al alma de un sinfín de corazones alrededor del mundo gracias a las distintas voces que los han interpretado.
Entre ellos se pueden mencionar a Pedro Infante, Jorge Negrete, Luis Miguel, Joaquín Sabina, Miguel Aceves Mejía, Julio Iglesias, Armando Manzanero, Lucero, Lola Beltrán, Ricky Martin, Plácido Domingo, Antonio Aguilar, Libertad Lamarque, Pedro Vargas, Marco Antonio Muñiz, Banda El Recodo, Banda Machos, Javier Solís, Los Tres Ases, Mariachi Vargas de Tecalitlán, Los Dandys, Estela Núñez, María Victoria, Aída Cuevas, Tania Libertad, Emmanuel, Richard Clayderman, Maná, Joan Manuel Serrat, Cristian Castro, Vicente y Alejandro Fernández, Lucha Villa, Rocío Dúrcal, El Tri, Enrique Bunbury, Francisco Céspedes, Pedro Fernández, Juan Gabriel, Pepe Aguilar, Pablo Montero y Chavela Vargas, por mencionar algunos.
Para celebrar el centenario de su natalicio, Guanajuato, su tierra natal y otros municipios del estado, se alistan para homenajear al autor de “El rey”, “Amanecí entre tus brazos” y “La media vuelta”, por citar sólo algunos. Asimismo el Senado de la República aprobó el proyecto de decreto por el que se establecen las características de una moneda conmemorativa del centenario del llamado “Hijo del Pueblo” y existe la propuesta de cambiar el nombre del Aeropuerto Internacional del Bajío en su honor.
Entre las actividades, que se preparan, por la familia y autoridades, se espera el proyecto de una serie biográfica, además de actos masivos, festivales, homenajes, incluido el festejo durante el Festival Internacional José Alfredo Jiménez, que se efectuará en Dolores Hidalgo, Guanajuato, su ciudad natal, como es una tradición, pero enfatizando el siglo de su nacimiento.
Cabe mencionar que cada otoño se efectúa el citado festival en Dolores Hidalgo, donde se canta y se escuchan rancheras, corridos y huapangos; por lo que se ofrecen conciertos al aire libre, actividades culturales, muestras gastronómicas y un recorrido guiado por las cantinas. También se le cantan “Las Mañanitas” frente a su emblemático mausoleo, que tiene la forma de un sombrero charro y un sarape, y que se ha convertido en un atractivo turístico. Una visita obligada es la Casa Museo José Alfredo Jiménez, así como el parador turístico que lleva su nombre, en el que se pueden paladear nieves artesanales y otras delicias de la cocina tradicional.
Además, Canal 22 y Radio Educación dedicarán el día de hoy una programación especial al músico guanajuatense.
El Teatro Cervantes de Valladolid ya anuncia el concierto “Pero sigo siendo el rey. Homenaje a José Alfredo Jiménez”, para realizarse el 29 de enero de 2026, el cual será una velada para revivir las canciones que marcaron una época y un recorrido por la música y la palabra de uno de los grandes compositores de la historia.
“Gracias a su inspiración, creatividad y a su forma de plasmar los sentimientos del pueblo en música, su obra se mantiene vigente en México y el mundo”, refiere la Sociedad de Autores y Compositores (SACM) sobre su socio inmortal.
Desde niño, el pequeño José Alfredo Jiménez Sandoval tuvo inclinaciones por la música. Por supuesto que en familia se pasó los primeros años de su vida escuchando canciones de compositores de la época. Siempre dijo que fue un niño feliz al lado de sus hermanos y de sus padres Agustín Jiménez, químico farmacéutico de la Universidad de San Nicolás y dueño de la única farmacia del pueblo, y Carmen Sandoval, quien se dedicaba a sus hijos.
José Alfredo Jiménez fue desarrollando un estilo musical el cual plasmó en cada uno de sus temas fruto de su inspiración. En cada uno de ellos mostraba los sentimientos del pueblo de México, lo cual ha quedado demostrado al mantenerse su obra vigente en México y en el mundo.
José Alfredo fue logrando un amplio repertorio de canciones que plasmaban las vivencias, alegrías y decepciones propias y de sus amigos, con los que cantaba como solista en el grupo Los Rebeldes, integrado por él, los hermanos Enrique y Valentín Ferrusca, y Jorge Ponce, hijo del dueño de La Sirena, quienes lo acompañaban en las voces y con las guitarras en las serenatas.
Desde aquellos años manifestó su vocación por el canto, su amor por la música y su facilidad para componer; escribió canciones y letras dedicadas al campo y algunos animales domésticos. En su tierra natal, vestido de charro interpretaba temas populares durante festejos públicos.
En 1936 tuvo que enfrentar la muerte de su padre
A partir de entonces comenzó su lucha por la vida. Como consecuencia ese mismo año, en compañía de su tía Refugio, se trasladó a la Ciudad de México en donde terminó su educación primaria; se instalaron en la colonia Santa María La Ribera.
Sus tres hermanos y su madre también abandonaron Dolores; la señora vendió una farmacia con la que se mantenían y viajaron a la Ciudad de México para encontrarse con la tía Cuca y José Alfredo. Con el dinero del traspaso de la farmacia, Carmen Sandoval puso una tienda de abarrotes que desafortunadamente no dio los resultados esperados por lo que Nacho, el mayor de sus hijos junto con José Alfredo, se vieron en la necesidad de dejar sus estudios para trabajar.
Al poco tiempo la familia emigró a Salamanca, Guanajuato, pero José Alfredo decidió quedarse en la capital, en donde alternaba su vocación de compositor con el trabajo de mesero del restaurante La Sirena. Al mismo tiempo, su juventud y amor por el deporte lo llevaron a las filas del equipo de futbol Oviedo, y más tarde a las del Marte, en donde compartió la portería con el reconocido arquero Antonio Tota Carbajal, con quien mantuvo una sólida amistad.
De acuerdo con la SACM, su trayectoria profesional en la música comenzó luego “de acercarse a las radiodifusoras y casas disqueras de la época y de haber tocado muchas puertas, con una oportunidad que surgió gracias a Andrés Huesca, quien lo presentó con el entonces director artístico de RCA Victor, Mariano Rivera Conde”.
En esa época nacieron letras como “Ella”, “El 15 de septiembre”, “Como un criminal”, “Mi despedida” y “Yo”, su primera grabación popularizada por Huesca y sus Costeños, a partir de la cual su éxito fue en aumento, colocándolo entre los mejores compositores, según reporta la SACM.
Según publicación especial del sindicato, otros temas que lo posicionaron como el mayor exponente del género ranchero e ícono de la música mexicana, muchos de ellos con arreglos del maestro Rubén Fuentes, son “El rey”, “Amarga Navidad”, “Si nos dejan”, “Un mundo raro”, “Tú y las nubes”, “Amanecí en tus brazos”, “Cuatro caminos”, “Te solté la rienda”, “El jinete”, “La media vuelta”, “Ojalá que te vaya bonito”, “En el último trago”, “Qué bonito amor”, “Paloma querida”, “Serenata huasteca”, “Serenata sin luna”, “No me amenaces”, “Pa’ todo el año”, “Cuando vivas conmigo”, “Camino de Guanajuato”, “Corazón corazón” y “El hijo del pueblo”, entre muchas más
Heredó a nuestro país un catálogo de canciones de diversos géneros que son emblema de su amor al país que ahora, a más de cinco décadas de su partida, lo celebra.
Además de la música, Jiménez trabajó en teatro, televisión, radio y cine, en donde alcanzó popularidad gracias a su participación en cintas como “Ahí viene Martín Corona”, “El enamorado”, “Póker de ases”, “Ni pobres ni ricos”, “Camino de Guanajuato”, “Guitarras de media noche”, “La feria de San Marcos”, “Mis padres se divorcian”, “Juana Gallo”, “La sonrisa de los pobres”, “Me cansé de rogarle” y “La mano de Dios”.
Entre sus innumerables reconocimientos destacan discos de oro; bustos en su honor ubicados en la Plaza de los Compositores Mexicanos (colonia Hipódromo Condesa), en la Calzada de los Compositores (Segunda Sección del Bosque de Chapultepec) y en la Plaza Garibaldi (Centro Histórico), en la Ciudad de México; además de un museo y el Festival Internacional José Alfredo Jiménez que se realiza anualmente, ambos en su estado natal. Por su parte, la SACM lo distinguió con el Reconocimiento Póstumo Juventino Rosas.
El cantautor tuvo varias parejas importantes en su vida, además de muchos romances.
Se casó con Paloma Gálvez con quien tuvo varios hijos. Luego se relacionó con Mary Medel, pero su relación más sonada fue con la cantante y actriz Alicia Juárez, quien se dijo fue el amor de su vida. Ella se convirtió en su musa, su compañera en los escenarios y en la vida, la mujer que lo acompañó hasta sus últimos días.
José Alfredo Jiménez falleció el 23 de noviembre de 1973 en la Ciudad de México, a la edad de 47 años debido a una cirrosis hepática que padecía, enfermedad que arrastró de tiempo atrás. Fue sepultado en su natal Dolores Hidalgo. Guanajuato, lugar donde se encuentra su mausoleo.






