Roberto Antonio Velázquez Nieto y Gabriela Cabrera Herbert
Quiero comenzar citando el poema “No necesitas nada” de Shurouk Hammond , poeta periodista y traductora literaria de origen sirio:
No necesitas nada
Para ser un cielo
Si no algunos brazos maternos
Y la luz incondicional
No necesitas nada
Para ser poeta
Como algo de fragmentación
Y una boca
Que intente sonreír.
El próximo mes de febrero, Claudia Michel Alzaukaimi Fernández y Lizetta K. Mejía Fernández de Ortega presentarán “Las Memorias de un Bacha”. Un distinguido caballero Sirio-Mexicano muy connotado y muy apreciado en Querétaro . El “Bacha”.
Los recursos de los que disponemos para hallar la felicidad en nuestra vida a veces son muy pocos pero son todo lo que necesitamos si nuestra determinación nos ancla en esa labor.
En una tierra marcada por la agitación social y los conflictos bélicos como Siria la vida irremediablemente se torna en una lucha por sobrevivir. Soñar se vuelve un acto de rebelión contra el sistema político religioso imperante y salir del país para alcanzar la vida que se anhela, requiere de mucho ímpetu, valentía y fortuna.
La historia del “Bacha” indudablemente reune todos estos ingredientes nos muestra que un espíritu aventurero, una mente ingeniosa y una voluntad firme mezclados con un toque de audacia te pueden llevar a un destino distinto al que por origen te correspondía
No obstante el proceso implica un costo alto de pagar; dejar atrás a la familia adaptarse a nuevas costumbres y a comenzar a vivir en un camino de incertidumbre donde se avanza a base de prueba y error.
Estás vivencias biográficas del “Bacha” nos conectan con nuestra esencia humana donde las experiencias, el éxito, y el fracaso, las tristezas y la alegría, el amor y el desamor aparecen intermitentes en nuestro andar entreteniendo al final un sólido aprendizaje aprender agradecer por el presente, que se nos permite por el pasado que nos forjó y por la posibilidad de un futuro donde podamos decir que todo lo vivido ha valido la pena.
Estoy seguro que el lector disfrutará de estas memorias e incluso podrá en algún punto verse reflejado dentro de estas historias de vida que resultan cercanas por la forma honesta y sincera con que se comparten. Como lo señala en el prólogo Lizette K. Mejía Fernández de Ortega.






