La industria logística atraviesa un punto de inflexión marcado por la adopción acelerada de inteligencia artificial, la trazabilidad integral de las cadenas de suministro y la automatización a gran escala, tres tendencias que han dejado de ser futuristas para convertirse en requisitos urgentes de supervivencia en un mercado volátil y altamente competitivo.
Más de 65 por ciento de las empresas del sector ya utilizan inteligencia artificial, con mejoras de hasta 30 por ciento en la eficiencia de las entregas de última milla. De acuerdo con estimaciones de Microsoft, esta tecnología puede reducir los costos logísticos en 15 por ciento, optimizar inventarios hasta en 35 por ciento y elevar los niveles de servicio en 65 por ciento, con un impacto económico global calculado entre 1.3 y 2 billones de dólares anuales.
El uso de plataformas basadas en gemelos digitales permite simular escenarios y ajustar rutas en tiempo real, mientras que agentes autónomos ya son capaces de negociar tarifas y redistribuir inventarios sin intervención humana. Para José Ambe, CEO de LDM, el cambio es irreversible. “La IA no solo predice, ahora prescribe y ejecuta. Las cadenas que no adopten esta tecnología quedarán fuera del juego en menos de tres años”, advierte.
A la par, la visibilidad total de la cadena de suministro se perfila como la nueva moneda de confianza para empresas y clientes. El mercado global de torres de control inteligentes alcanzará 8.75 mil millones de dólares en 2026, con una tasa de crecimiento anual de 15 por ciento. Tecnologías como sensores IoT y blockchain permitirán rastrear cada producto desde su origen hasta su destino, fortaleciendo la transparencia y el cumplimiento regulatorio. Sin embargo, actualmente solo 40 por ciento de las empresas logra realizar análisis predictivo o prescriptivo de su cadena, una brecha que representa un riesgo estratégico.






