El senador de la República Agustín Dorantes Lambarri, del Partido Acción Nacional, consideró que México debe mantener el respeto al derecho internacional, pero también asumir una posición clara y firme frente a los regímenes que violan de manera sistemática las libertades y los derechos humanos, como ocurre actualmente en Venezuela.
Al referirse a los hechos registrados en territorio venezolano y a la discusión internacional que involucra a Estados Unidos, el legislador subrayó que el caso del régimen encabezado por Nicolás Maduro no debe analizarse desde una óptica ideológica o partidista, sino como un problema de carácter democrático y humanitario.
Dorantes Lambarri señaló que el principio de no intervención no puede convertirse en un “silencio cómodo” frente a una dictadura, pues advirtió que la ambigüedad termina beneficiando a los regímenes autoritarios y no a la estabilidad ni a los ciudadanos que enfrentan persecución, exilio y represión. En ese sentido, sostuvo que el debate internacional ha evolucionado y hoy se centra en cómo enfrentar a estos gobiernos sin legitimarlos.
El senador enfatizó que, si bien es indispensable respetar las líneas institucionales y el marco legal del derecho internacional, también es necesario que los gobiernos asuman una postura más frontal en defensa de los derechos humanos, tanto políticos como civiles y sociales, a fin de generar respaldo social y coherencia en la política exterior.
Desde el Senado de la República, informó que el grupo parlamentario del PAN se encuentra preparando un exhorto dirigido al gobierno de México, para que adopte un posicionamiento más contundente en el escenario internacional, además de recordar que el partido ya presentó un pronunciamiento formal a través de los mecanismos institucionales.
Finalmente, Dorantes Lambarri advirtió que las experiencias de países con sistemas políticos populistas y financieramente irresponsables deben servir como reflexión para México, al señalar que la falta de inversión en salud, seguridad y educación termina por limitar las oportunidades y, con ello, la libertad de decisión y acción de la población. Añadió que la defensa de la libertad y los derechos debe darse a través del diálogo, el consenso y el derecho internacional, y no mediante la imposición o el uso de la fuerza.






