Fernanda Torres
Apenas el mes pasado Limp Bizkit perdió a una de sus piezas fundamentales: Sam Rivers no solo era el bajista fundador de la banda en 1994; también era descrito como el mejor amigo y “alma”.
El sábado, en su regreso a la CDMX, con el Loserville Gringo Papi Tour, los originarios de Florida arrancaron puntuales, a las 21:30 horas, con un emotivo homenaje a Rivers.
Las pantallas se iluminaron y las imágenes del músico, fallecido a los 48 años, impactaron en los corazones de los 20 mil asistentes al Estadio Fray Nano, cifra oficial. Con un fondo que proclamaba “siempre te amaremos, Sam”, Fred Durst, Wes Borland, John Otto y DJ Lethal aparecieron para compartir un abrazo y comenzar con “Show Me What You Got”.
Los aplausos inundaron el espacio e inmediatamente la cerveza comenzó a surcarlo, sinónimo de festejo y entusiasmo. La banda continuó celebrando su discografía con temas como “My Generation”, y también “Rollin’ (Air Raid Vehicle)” hizo vibrar el suelo del recinto.
“Bienvenidos a Loserville, bola de perdedores. Esto se hará a la manera de Limp Bizkit y solo como nosotros sabemos hacerlo”, advirtió Durst, vocalista y líder.
Antes, la agrupación galesa de metalcore Bullet For My Valentine encendió el escenario y el ánimo. Comandada por Matt Tuck, la banda solo tuvo palabras de amor, y mucha música, para su público mexicano. Temas como “Tears Don’t Fall” y “Cries in Vain” los colocaron como favoritos de la jornada.
El espectáculo se vendió para realizarse en la explanada del Estadio Azteca, donde en poco más de seis meses arrancará el Mundial 2026, pero el jueves se anunció el cambio de foro. Aun así, el programa corrió con normalidad e incluso con unos minutos de antelación respecto al cartel.






