RICARDO MONREAL / DE IMAGINAR SE EMPIEZA

CAMBIO DE RÉGIMEN

Las crisis han sido y seguirán siendo constantes en la historia de las sociedades y de la humanidad. Las crisis personales son partes de nuestras narrativas individuales pero las crisis colectivas nos logran ubicar a todos en un espacio compartido de incertidumbre y consternación, así como también nos fuerzan a todos a encontrar nuevas soluciones a viejos problemas y a afrontar nuevas realidades en conjunto.

El mundo hoy en día vive diariamente inundado por noticias del desarrollo del coronavirus, la pandemia que hoy ha paralizado a alrededor de un cuarto del planeta. Debemos recordar que el mundo que habitamos es vasto – los sistemas políticos, sociales y culturales son distintos además de que la realidad económica y geopolítica de cada país es única a su situación.

Por ende, hemos comenzado a ver cómo varían las respuestas a la crisis: en algunos países ha salido a relucir la cooperación y la generosidad de las personas que han abandonado su retiro para ejercer nuevamente como médicos ante la necesidad de más personal; o aquellos que han dedicado su tiempo y recursos a abastecer a las doctoras y los enfermeros de equipo necesario; así como las donaciones de grandes empresas y líderes del sector privado para comprar o ensamblar respiradores de primera urgencia.

Sin embargo, también ha comenzado a ser evidente la manera en la cual otros buscan lucrar económica o políticamente con estas situaciones de tal angustia. En la arena política en particular, los momentos de confusión se prestan para que algunos busquen consolidar su mandato mediante el abuso de poderes especiales durante una emergencia nacional.

Romper con las inercias diarias implica romper con la imaginación de lo posible y lo probable. Que esta crisis nos haga pensar en mundos más seguros con mayores controles sanitarios que nos protejan a nosotros y a nuestras economías; que nos lleve a imaginar gobiernos solidarios y sociedades colaborativas y que no motive, por el contrario, una imaginación autoritaria, ni del agandalle.

De imaginar se empieza.

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