RAFAEL CARDONA / TIEMPO DE CULPAS Y DISCULPAS

EL CRISTALAZO

Con cierta frecuencia el gobierno mexicano le exige disculpas a alguien (o le solicita, es idéntico).

En esta ocasión les sugiere a los empresarios nacionales y extranjeros, relacionados con la nacionalista industria eléctrica, cuyas reglas cambiaron de la noche a la mañana, poner la otra mejilla con la humildad de quien ofrece disculpas.

Pero en un sentido lato y simple, no se ofrecen disculpas si no se tienen culpas.

¿Cuál es la culpa de los empresarios? Una muy simple: haberse convertido en socios rapaces de la corrupta y corruptora clase política.

“La verdad, es, para que estuvieran ofreciendo disculpas, no para que estuviesen demandando, es –dijo ayer el Señor Presidente–para que estuviesen aceptando de que se excedieron y que ya no se puede seguir con lo mismo.

“Están muy enojados porque no pagaban impuestos y se están presentando denuncias; y se trata de grandes corporaciones nacionales, extranjeras que tenían una gran influencia hasta en los partidos…”

En el inmutable discurso presidencial los eslabones de la corruptela son muy visibles: el gobierno aliado con los empresarios para repartirse la riqueza nacional; los nuevos colonizadores cuya capacidad de saqueo supera a  los colonialistas, alentados y protegidos, todos ellos (a quienes también se les exigen disculpas aunque estén muertos hace medio milenio), desde los medios de comunicación carentes de ética en México, Estados Unidos y España, por citar algunos países.

“…Ya como no les da el desinformar en la prensa de México, ahora han acudido a los periódicos de otras partes del mundo, periódicos famosos, el Wall Street Journal, el New York Times, el Washington Post, el Financial Times, El País.

“¿Cuál es la característica de esos periódicos?

“Hablando con franqueza, pues que están también tomados por las grandes corporaciones internacionales, económicas y financieras. Es una decadencia también expresada en los medios de comunicación del mundo.

“Así como necesitamos revisar la política económica que se ha aplicado, el fracaso del modelo neoliberal y optar por algo del todo nuevo, ya no seguir con el mismo camino trillado de siempre, así también hay que hacer una revisión profunda sobre el papel de los medios de información, sobre todo imprimirles -ese es mi punto de vista muy respetuoso-,  ética.

“Hace falta imperativo ético en el ejercicio del periodismo”.

Este episodio, me recuerda uno en el cual se mezclaron el periodismo, la literatura, disidencia y una editora española en tiempos de la Revolución. Me lleva a Martín Luis Guzmán y su exilio. Le debo la cita a  MASA:

“…Cuando llegaron a México los primeros ejemplares de La sombra del caudillo, el general Calles se puso frenético y quiso dar la orden de que la novela no circulara en nuestro país. Genaro Estrada intervino inmediatamente e hizo ver al Jefe Máximo de la Revolución que aquello era una atrocidad y un error.

“Lo primero, por cuanto significaba contra las libertades constitucionales y lo segundo, porque prohibida la novela circularía más.

“El gobierno y los personeros de Espasa-Calpe (editorial que publicó la obra), a quienes amenazó con cerrarles su agencia en México, llegaron a una transacción: no se expulsaría del país a los representantes de la editorial española, pero Espasa-Calpe se comprometía a no publicar, en lo sucesivo, ningún libro mío cuyo asunto fuera posterior a 1910.

“En Madrid, la editorial se vio obligada a cambiar el contrato en virtud del cual yo tenía que escribir cierto número de capítulos al año, y el cambio se hizo de acuerdo con el requisito impuesto por Plutarco Elías Calles…”

Obviamente el Señor Presidente no les ha impedido su ejercicio a los medios internacionales, ni los ha amenazado (tampoco come lumbre), pero ya podemos recordar cómo uno de los senadores de Morena, un memo de apellido Jara, pidió clausurar  las oficinas locales de las calificadoras internacionales si nos graduaban hacia abajo.

Hoy los quejosos de estos cambios en la industria eléctrica amenazan con los tribunales. Quizá ganen algunos juicios, pero perderán la guerra. Tanto los nacionales como los extranjeros. Cobrarán algunas rodajas, como sucedió con el Aeropuerto, pero no cambiarán la orientación confiscatoria del gobierno.

El IV transitorio del acuerdo firmado por la SENER, es kafkiano:

“…La interpretación para efectos administrativos del presente Acuerdo, así como lo relativo a la política de Confiabilidad, Seguridad, Continuidad y Calidad en el Sistema Eléctrico Nacional, (le) corresponden a las Secretaría de Energía”.  Incluyendo, es obvio, la obligación de los demás de ofrecer disculpas.

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