EL CASO DE CLAUDIA MIJANGOS

24 abril, 2012 Publicado a las 6:41 AM horas Exclusivas, QUERÉTARO, Última Hora

EL PAPÁ. Alfredo Castaños Gutiérrez, esposo de Claudia, en foto reciente

Claudia Mijangos Arzac cumple  hoy 23 años de internamiento

Al cumplirse hoy 23 años del llamado Caso Mijangos, la mayor tragedia familiar registrada en Querétaro, aún restan siete años de internamiento a Claudia, la filicida que el 24 de abril de 1989 sacrificó a sus tres niños en una casa de la colonia Jardines de la Hacienda.

Declarada inimputable por padecer “trastorno mental orgánico”, la mujer se encuentra cautiva en el anexo psiquiátrico del Centro Femenil de Readaptación Social de Tepepan, al sur del Distrito Federal desde el 10 de septiembre de 1991.

TIEMPOS FELICES. Claudia Mijangos Arzac con su esposo Alfredo Castaños Gutiérrez en una de las muchas convivencias a las que asistieron juntos. Hoy ella permanece internada en el Centro Femenil de Readaptación Social de Tepepan y él vive en Sinaloa

Ahí permanecerá hasta el 2019 en atención a la orden de internamiento de 30 años, dictada como medida de seguridad por el juez primero penal Arturo González de Cosío, hoy Magistrado del Tribunal Superior de Justicia.

Y es que, aunque Claudia Mijangos Arzac ha cumplido más de las tres quintas partes de la sentencia, no aplica para ella la libertad preparatoria o la remisión parcial de la pena, a menos de que lograra curarse.

Así lo prevé una aclaración de la sentencia hecha el 20 de mayo de 1991: “Tratamiento cuyo término arriba señalado está sujeto a que (por) los avances de la ciencia se modifique o concluya en forma provisional o definitiva, esto de conformidad con el párrafo segundo del artículo 63 del Código Penal”.

En tal condición, Claudia Mijangos Arzac, hoy de 56 años de edad, continuará recluida en el Cereso de Tepepan, a disposición del Ejecutivo del Estado de Querétaro. Saldría de 63.

Claudia Mijangos, de rojo, captada en el Cereso de Querétaro

LOS HECHOS

Querétaro despertó en el horror el 24 de abril de 1989, al trascender la noticia de que Claudia Mijangos, madre de familia maestra de moral en un colegio de la ciudad, dueña de una tienda de ropa en el Pasaje de la Llata y exreina de belleza de Mazatlán, había matado a puñaladas a sus tres hijos: Claudia María de 11 años, Ana Belén de nueve y Alfredo Antonio, de seis, todos de apellido Castaños Mijangos, en su casa de Hacienda del Vegil 408, en la colonia residencial Jardines de la Hacienda.

Hasta la fecha son confusos los elementos propiciatorios de la tragedia, pero en los análisis más serios aparece siempre el “trastorno mental orgánico”, determinado por el juez con apoyo en los hechos y en los estudios de especialistas, entre ellos el doctor Alejandro E. Obregón Álvarez, colaborador de PLAZA DE ARMAS.

Igualmente ha quedado acreditado el antecedente de la separación de Claudia con su esposo Alfredo Castaños Gutiérrez –padre de las víctimas– que la acusaba de estar loca por su supuesta relación con un sacerdote llamado Ramón.

El día anterior al triple filicidio, los niños acudieron a una kermés con su papá, quien al entregarlos por la noche tuvo una fuerte discusión con Mijangos y la amenazó con quitárselos.

Consta en autos que después de ese incidente, Claudia cerró la casa por dentro, dio la bendición a sus hijos, se quedó dormida y lo siguiente que recuerda es que despertó en la mañana porque alguien tocaba la puerta. Era su amiga Verónica, que al verla ensangrentada salió corriendo y avisó a la policía.

La escena encontrada por los agentes en la recamara principal de la casa era terrible: la mujer acurrucada con sus tres hijos acuchillados.

Sara Feregrino Feregrino, entonces agente del Ministerio Público y hoy presidente del Pueblo Mágico de Bernal, interrogó a Claudia Mijangos, de 33 años de edad, en un cuarto de la Clínica del IMSS, en donde estaba encamada, sedada y amarrada de pies y manos.

No comprendía por qué estaba ahí y le angustiaba que sus hijos se hubieran quedado solos. “Mis hijos están dormidos en la casa. Yo quiero mucho a mis hijos, son niños muy buenos y no son traviesos”.

TAPIADA la casa de Hacienda Vegil 408, de Jardines de la Hacienda, en donde ocurrieron los trágicos hechos en 24 de abril de 1989

En el expediente del proceso 224/89 consta que Claudia Mijangos Arzac sufría alucinaciones, imaginaba cosas extrañas y escuchaba voces que, en la noche trágica le dijeron que Mazatlán, su pueblo, había desaparecido y que todo Querétaro era espíritu.

“Yo sentía como si se fuera a acabar el mundo”, declaró.

Lo cierto es que no ha habido en la historia del Querétaro moderno un drama familiar más lamentable, tanto que muchos medios informativos nacionales e internacionales lo han publicado, frecuentemente sin rigor y con sensacionalismo, mientras, a 23 años de los hechos, Claudia Mijangos, declarada inimputable, permanece en reclusión en el Distrito Federal y su esposo Alfredo Castaños Gutiérrez vive en Sinaloa, en donde rehízo su vida, como lo muestra una imagen publicada en el periódico Noroeste y hoy recuperada por PLAZA DE ARMAS.