EL ASALTO A LA RAZÓN

18 junio, 2012 Publicado a las 7:57 horas Columnas, Última Hora

Oportunista desprecio a la experiencia
Hace tres viernes, Ricardo Monreal, compañero de páginas en MILENIO y coordinador de la campaña de Andrés Manuel López Obrador, afirmó con Joaquín López-Dóriga en Radio Fórmula que Enrique Peña Nieto se apoyaba en una veintena de “asesores extranjeros”, quienes, con otros tantos mexicanos, sesionaron justo el día anterior “en Tabasco” para diseñar una “guerra sucia” contra su candidato.
Luis Videgaray, coordinador de la campaña de Peña Nieto (participó también Roberto Gil, de la presidencial del PAN), negó la aseveración y, con explicable sorna (alguien le pasó el tip y se metió en su teléfono a Google), informó que Ralph Murphine, mencionado por Monreal, estaba gravísimo de salud en Estados Unidos (urgido de un cambio de marcapasos), así que imposible imaginarlo conspirando en el trópico.
De los dimes y diretes, la cosa quedó en que Monreal (quien había citado entre otros “especialistas en ataques” al argentino Carlos Souto, a los venezolanos Ceinett Sánchez y Ramón Guillermo Aveledo, a la ecuatoriana Alia Ycaza, al español Yago de Marta, a la argentina Patricia Gallardo y a la puertorriqueña Melisa Díaz) sería demandado por hacer afirmaciones calumniosas.
El desenlace no pudo ser más chusco: con excepción del pobre Murphine, los enlistados por Monreal habían venido a México, efectivamente, pero no a complotar “en Tabasco”, sino a participar en la tercera Cumbre Mundial de Comunicación Política… ¡en Guadalajara!
Los organizadores boletinaron su indignación: “Lamentamos que se hagan conclusiones desafortunadas que ponen en tela de juicio la seriedad de nuestra organización y nuestros colaboradores, así como se intente confundir a la opinión pública sobre las actividades que realizaron en territorio mexicano…”.
El hecho viene a cuento porque dos semanas después, el jueves reciente, Peña Nieto reveló, ahora sí, que piensa en un extranjero como asesor externo de Seguridad: el general (policiaco, no militar) colombiano Óscar Naranjo (con unas 150 condecoraciones internacionales y la distinción mayor: “El Mejor Policía del Mundo”).
Otra vez Monreal (en el mismo programa, en la misma ciudad y con la misma gente), pero también Roberto Gil y hasta sus respectivos presidenciables pusieron el grito en el cielo, alegando lo equivalente a la xenófoba tontería de que los extranjeros no son deseables ni como eventuales asesores.
Videgaray le reviró que Andrés Manuel López Obrador, como jefe de Gobierno, y Marcelo Ebrard, como secretario de Seguridad Pública del DF, se asesoraron con el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani.
Y es que peca de ingenuidad, ignorancia o perversidad quien suponga que cualquier Estado solo debe atenerse al paisanaje para enfrentar los problemas más sensibles y neurálgicos.
La tarea de Naranjo, si gana Peña, nada tendría que ver con la operación de tareas que constitucional y exclusivamente corresponden a las fuerzas armadas, a la Policía Federal y al comandante de todas, el Presidente de la República.
¿Para qué entonces chillar?