DESDE LOS BALCONES DE LA UAQ
DAVOS: LOS FANTASMAS DE LA ACUMULACION IMPERIALISTA
Los fantasmas históricos del capitalismo, transformados en el imperialismo financiero mundial y éste, con varios centros en Europa, otro más en Norteamérica, no aciertan a la solución de continuar especulando con el capital financiero que ya topó con la realidad en que riñen y se obstruyen unos con otros.
¿Cuál de estos centros tiene la supremacía en la exportación a los otros centros de transformación y refinación industrial y quiénes y cómo valorizan, accionariamente, con los precios al alza, también especulativos de esos valores, lejanos y apartados del petróleo y sus derivados? Esto no se lo plantearán, ni siquiera disimuladamente, acaso, los jefes de Estado presentes en Davos, revueltos con los verdaderos tiburones del capital líquido financiero, cuyo interés sí respalda su asistencia a Davos y en cualquier otro conciliábulo mundial.
¿Asisten los dirigentes chinos y rusos a Davos? Poco se sabe. En cambio se informa que por ahí deambula Ernesto Zedillo, un “Juanito” internacional etiquetado como ex presidente de México. Hay de lucimientos a lucimientos. Los verdaderos actores de las finanzas, los que endeudan a los países de más y sacan raja por ello y los meten en camisa de once varas; esos jefes financieros, ni siquiera se dejan ver, se complacen con semblantear a los respectivos titulares de los Estados Europeos que concurren a buscarle tres pies al gato, cuando éste ya está convertido en una verdadera Hidra de Lerna, con millones de cabezas por cortar, para que se multipliquen sus dividendos.
¿Qué va a pasar y qué va hacerse en Davos? Al parecer ya el Presidente Obama les ganó el escenario y la atención mundial, presentado el estado que guarda la gran nación norteamericana, antes de ir o quizá sin asistir a ese Foro Mundial, para que el Euro se rasque con sus crisis en la zona.
¿Qué buscan o con qué ilusiones o desilusiones concurren algunos jefes del tercer mundo, entre ellos nuestro país? Van a que les repitan las auto recetas económicas de siempre, las que nunca han funcionado para nuestros enfermedades de subdesarrollo; pero asisten complacidos, imaginando ser iguales a los gigantones del imperialismo financiero hoy en crisis, misma que continuará ahondándose nos guste o no.
Alguien me preguntaba, en los momentos de redactar estas notas: ¿Qué cómo le iban a hacer las potencias reunidas en Davos? ¿Qué cómo le íbamos a hacer nosotros? Son preguntas y cuestionamientos que se encuentran al margen de la ciencia de la economía política y, eso, es precisamente de lo que tampoco se ocupan los señores de Davos.
Pragmatismo imperialista y nada más. Formulas, las que sean, que ayuden a seguir especulando con mercancías y sobre todo con sus precios inflados, pasados a los precios de costos de todo lo que se intercambia en el mundo año tras año. ¿Cuánto suma eso? ¿Cuánto es el valor del comercio mundial y de la valorización accionaria y crediticia, el interés de toda la deuda mundial del capital?
Estos son los problemas a resolver y el ánimo con que van y fueron a Davos, Suiza, los grandes banqueros del mundo, al menos los europeos, para corroborar si le apuestan a este o aquel otro paquete de inversión multimillonaria, que ya lleva la carga del interés compuesto, como costo de producción y luego convertido todo a precios costo-interés de mercados bancarios, crediticios para no darle más vueltas al asunto. Es el poder inmenso del capital que no cabe ya en el mundo y que por eso amenaza destruirlo para ver si sale indemne.
Habrá noticias, mares de información expresados en números y porcentajes, pero nada más de fondo que nos diga en qué consiste la enfermedad del capitalismo, tornado en imperialismo guerrero y agresivo con que, desde luego, también se hacen buenas inversiones y negocios.
A lo mejor esto si les ocupa en Davos, Suiza, como en ocurriera con los Tratados de Rapallo, que precedió al fascismo durante los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial y otras negociaciones de peor infausta memoria. Espero equivocarme en esto último y que podamos seguir respirando en el fondo del océano capitalista sin ahogarnos, sin saber nadar como el Presidente Calderón, que no conoce ni jota de economía política, de la naturaleza histórica del capital y menos del famoso imperialismo con peluche de un ilusionismo a más no poder, a pesar de la brutal sequía, del ganado muerto y el oro a raudales que sale de Mazapil, como los pozos de carbón a las trasnacionales de la electricidad propias y ajenas. Para el crédito mundial, todo el monte es orégano.





