COLABORACIÓN ESPECIAL

1 julio, 2012 Publicado a las 8:43 horas Columnas, Última Hora

 nuestra democracia
Es mucho lo que está en juego en una elección general como la del primero de julio. El mismo día elegiremos al titular del Ejecutivo federal, a la totalidad del Congreso federal y a más de mil 500 cargos locales. Los ciudadanos expresaremos en las urnas hacia dónde queremos que vaya el país.
Pero vista en su contexto histórico, esta elección reviste dos elementos de trascendencia adicionales.
Es una ocasión para fortalecer la relación de los ciudadanos con los asuntos públicos del país. Desde 1994, las tasas de participación electoral han sido decrecientes. Más aun, las encuestas muestran que aumenta en forma consistente el descontento de la ciudadanía con la democracia.
Hoy domingo tendremos oportunidad de revertir esas tendencias y reconciliar a la política con la sociedad. Las movilizaciones de jóvenes involucrados en temas políticos; el registro de un amplio número de organizaciones sociales para hacer observación electoral y la impactante cantidad de demandas que recibe el Tribunal Electoral para solicitar sean respetados los derechos político-electorales son elementos que nos permiten ser optimistas del interés de los ciudadanos sobre la política.
Vale la pena que así sea, pues el motor más eficaz para fortalecer las capacidades cívicas es el ejercicio pleno de los derechos. Al ejercer nuestras prerrogativas ciudadanas, los miembros de la sociedad hacemos nuestra la “cosa pública” y damos un ejemplo de civilidad a niñas y niños que, en el futuro, asumirán con naturalidad que los asuntos públicos son responsabilidad de todos.
La elección pondrá a prueba el desempeño de las instituciones electorales. La reforma electoral de 2007-2008 fortaleció al IFE y al Tribunal Electoral. Ambas instituciones se han preparado para organizar y calificar con éxito el reto del proceso electoral en curso.
El Tribunal Electoral federal, por ejemplo, ha resuelto desde entonces más de 78 mil asuntos, lo que le ha permitido afinar sus criterios interpretativos y generar un marco jurisprudencial robusto que brinde certeza a los actores políticos y ciudadanos.
Esto es así porque partidos políticos, candidatos, medios de comunicación y ciudadanos han optado por resolver las controversias electorales a través del derecho y las instituciones. ¡Vale la pena seguir por esa vía!
Frente a nosotros está una nueva oportunidad de decidir el destino de nuestro país. Vayamos a votar hoy y hagamos de ésta la elección de los ciudadanos y la fortaleza de nuestra democracia.
alanisfigueroam@te.gob.mx

* Magistrada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación