CIRQUE ELOIZE ¡ASOMBROSO!
Impresionante y único, el Cirque Eloize dejó boquiabierto al público queretano que se dio cita para presenciar el espectáculo en la primera de sus multifunciones, las cuales, tienen lugar este fin de semana en el Auditorio Josefa Ortiz de Domínguez, el pasado viernes 1 de junio comenzaron con todo lo vertiginoso de su propuesta y la peculiaridad de su estilo.
Desde antes de comenzar se percibe en las mismas gradas del recinto, que no será un espectáculo común y corriente, modificadas para que el show tenga lugar incluso en la zona de asientos, entre las filas se perciben espacios específicos y dispuestos para que algo suceda dentro de ellos, la tercera llamada sucede justo a las 8:35 de la noche y de inmediato la gran urbe se traslada al escenario.
Con una escenografía muy moderna, que incluye paisajes urbanos, las fachadas de viejos edificios sirven para proyectar también sobre ellas, imágenes que terminan de completar un conjunto visual único, raudos, los protagonistas pueblan el stage como si se tratase de una gran ciudad cosmopolita en la que, paulatinamente, se van manifestando los primeros actos.
Un show en el que prevalecen los sonidos de la ciudad, el ritmo loco de la vida urbana, sirenas, cláxones, cajas colocadas a capricho y un tubo sobre del que comienza las acrobacias iniciales; los personajes son todos jóvenes, como salidos de pandillas callejeras, súbitamente se da una persecución que pronto invade las gradas y entonces entendemos para qué eran esos espacios dispuestos: un ciclista persigue velozmente a un patinador callejero por todo un enorme rectángulo formado entre los asientos, para después de dejarlo ir y terminar ese acto subiendo una alta fachada erigida en el escenario, literalmente con todo y su bicicleta, en un despliegue de habilidad y equilibrio que en verdad asombra.
La ciudad se mueve, se transforma en diferentes pasajes, gira para detenerse y luego volver a girar hasta ubicarse en un callejón abandonado, donde una singular pareja se corteja de una manera muy peculiar, ambos con cuerpos extraordinariamente elásticos, tanto, que por momentos pareciera que están poseídos o que se trata de una especie animal aún por descubrir.
Previo al intermedio, una equilibrista en el aro deja sin aliento a los presentes; una vez de regreso, se presentan las suertes más significativas en el desafío a la gravedad; sillas y cuerdas hacen lo suyo, en tanto que una excelente música original agrega un pulso incombustible al espectáculo, logrado una maraña visual y auditiva que mantiene la emoción.
Un circo en el que las habilidades acrobáticas se llevan al extremo y en el que los artistas callejeros encuentran un escenario, más que decente, en donde entretener al espectador; si se trata de pelotas, éstas rebotarán por doquier; si son sillas, éstas volarán por los aires y formarán torres altísimas, todo, en armonía con un ritmo punzante y agitador que nunca permite que la atención decaiga.
Uno de los mejores momentos es cuando el espectáculo atrapa a una persona del público y lo incluye en el escenario para que el ciclista experto lo haga parte de su increíble habilidad; sobre el piso, sucede un acto en el que, como si se tratara de un lanzador de cuchillos, con las ruedas de su bicicleta, el ciclista extremo evita el cuerpo y las extremidades del voluntario; pasando los neumáticos a escasos centímetros de la humanidad y el rostro del emocionado y recién iniciado actor.
Por más de dos horas el Cirque Eloize, demostró por qué se trata de uno de los espectáculos más actuales, más exitosos y más vertiginosos de mundo; los gritos de admiración y los aplausos espontáneos del público no permiten la menor duda, y lo mejor es que hoy domingo se llevarán a cabo las últimas dos funciones en nuestra ciudad.
bemr



