CELOTIPIA ALCOHÓLICA O PARANOIA ALCOHÓLICA

18 junio, 2013 Publicado a las 12:09 PM horas La Roja

EUGENIO GARCÍA ROMERO

La relación entre el alcohol y los celos es una creencia asentada tanto entre la población en general como dentro del mundo médico y psiquiátrico en particular. Por otra parte, en estos años está aumentando el interés sobre los aspectos forenses que tienen los celos patológicos, ya que muchas veces son causa de grave violencia, homicidio y suicidio.

CELOS ENFERMOS O CELOTIPIA

Los celos enfermizos, o celotipia, es un trastorno mental que muy pocas personas conocen, que lleva a problemas tanto a nivel personal, de pareja y social. Debido a que se puede manifestar como conductas violentas hacia los demás, generalmente estas expresiones van acompañadas de inseguridad, venganza, ira, agresión y depresión, entre otros. Como sea, los celos son una expresión displacentera ante la pérdida de una relación o de una situación que se puede entender como algo que tengo y algo que pierdo. Se trata de una reacción instintiva de autoprotección, un deseo excesivo de poseer en forma exclusiva a la persona amada. La celotipia se presenta como un delirio, como una psicopatología que tiene un eje una idea falsa, generada por un error patológico y persistente, producto de un juicio desviado que condiciona la conducta del enfermo. Aunque el alcohol aumenta la suspicacia e irritabilidad de los pacientes que presentan un carácter delirante. Pero también produce una afectación sexual con pérdida de los apetitos, impotencia y ánimo bajo, que se traduce en agresividad física y psíquica para con el entorno próximo y para con la pareja, habitualmente contra la mujer, hasta llegar al homicidio. El problema tiende a la cronicidad y tiene mala respuesta a los neurolépticos.

RASGOS DE LA PARANOIA

La paranoia es un término psiquiátrico que describe un estado de salud mental caracterizado por la presencia de delirios autorreferentes. Acá, podemos decir que se refiere a un tipo de sensaciones angustiantes, como la de estar siendo perseguido por fuerzas incontrolables, como lo es la manía persecutoria, o ser el elegido para una alta misión, como la de salvar al mundo.

Etimológicamente, la palabra paranoia significa “estar fuera de la mente”. Para poder diagnosticar a una persona como paranoica, se requiere de varios factores, siendo el más importante la familia. Ya que sus miembros se darán cuenta del problema gradual sobre la percepción distorsionada del mundo que tiene su familiar. Acá, los psiquiatras definen al paranoico como una persona que cree que tiene razón y justifica sus creencias. Cualquiera que se oponga a su punto de vista se está comportando mal con ella o, por lo menos, de forma no comprensiva. Los síntomas de quien es potencialmente paranoico pueden ser más comunes de lo que imaginamos y que creemos dentro de la normalidad. Las personas con un trastorno de personalidad paranoica son altamente recelosas de los demás y como resultado limitan su vida social de manera drástica. Con frecuencia sienten que están en peligro y buscan evidencia para apoyar sus sospechas. Las personas con este trastorno tienen dificultad para ver que su desconfianza es desproporcionada para su entorno. El psiquiatra Enrique González Duro, quien es autor del libro titulado “Paranoia”, señala que los factores desencadenantes de esta enfermedad se encuentran muy activos en sujetos que presentan un acusado y abierto narcisismo y que han sido expuestos eventos traumáticos que se traducen a frustraciones, lo cual provoca que en estos sujetos se dispare un mecanismo natural de proyección de impulsos, fantasías, frustraciones y tensiones, las cuales a los demás nos resultan inexplicables, inaceptables e insoportables.

PSIQUIATRÍA Y ALCOHOL

Eugene Bleuler, en su Tratado de Psiquiatría, describía detalladamente el delirio de celos crónico de los bebedores y la paranoia alcohólica. Este autor cuenta cómo la mayoría de los alcohólicos suelen atormentar a sus mujeres con ideas de celos. Refiere que generalmente se trata tan sólo de temores, de ideas sobrevaloradas y de complejos con intensa carga emocional, y no de síntomas psicóticos propiamente dichos pero, en una minoría de alcohólicos, puede formarse un delirio sistematizado de celos que en ocasiones adopta modalidades grotescas. Dice el autor que es frecuente que los pacientes afirmen que poseen “pruebas ciertas” de la infidelidad de su esposa y que eso les impulsa con frecuencia a cometer inhumanos actos de crueldad con su pareja. Según Bleuler, en la génesis de la celotipia alcohólica desempeña, sin duda alguna, un esencial papel la compensación de sentimientos de inferioridad, sobre la base de la debilidad orgánica de juicio y de crítica.

EL DELIRIO CELOTÍPICO

La celotipia alcohólica es un delirio de tipo persecutorio de mecanismo interpretativo, bien sistematizado y de contenido celoso. El enfermo presenta una buena orientación autopsíquica y alopsíquica. No presenta alucinaciones, salvo como epifenómeno ocasional vinculado al tema del delirio, como lo son las alucinaciones olfatorias y auditivas. El delirio celotípico se tiene al realizar el alcohólico falsas interpretaciones de la realidad. En un comienzo las ideas delirantes de celos sólo se tienen en los momentos de profunda intoxicación y desaparecen cuando éstos se disipan. Al progresar la enfermedad, estas ideas delirantes se hacen persistentes. El enfermo desconfía de aquellas personas que se relacionan con su hogar: amigos, parientes, vecinos, etc. Somete a su esposa a una sostenida vigilancia, interpretando sus palabras, miradas, hechos o circunstancias a favor de la concepción delirante.

PSICOSIS ALCOHÓLICAS

Dentro de las psicosis generadas por el alcohol, se ha elaborado una clasificación con base al grado de afectación de éstas, las cuales son agudas, subagudas y crónicas. En el primer grupo, se encuentran la embriaguez patológica, el delirium tremens y la alucinosis alcohólica. En el segundo grupo se incluye a la celotipia alcohólica, la enfermedad de Korsakoff y la enfermedad de Wernike. Finalmente, en las crónicas se encuentran el deterioro alcohólico y la enfermedad de Marchiava.

EMBRIAGUEZ PATOLÓGICA

Se trata de un cuadro caracterizado por una conducta violenta, de gran agresividad, que dura varias horas y por lo general con niveles de alcoholemia bajos. La crisis termina en un sueño profundo o estupor y con amnesia de lo acontecido. Se lo ha interpretado como un cuadro de epilepsia temporal. Esta circunstancia es muy importante desde el punto de vista médico-legal.

DELIRIUM TREMENS

Cuadro caracterizado por un delirio confuso onírico, que configura una grave psicosis que se da en alcohólicos crónicos ante un estrés: fracturas, infecciones, etc. El cuadro clínico comprende fundamentalmente de alucinaciones visuales, cuyo contenido son macro o micropsias muy vividas, móviles, dramáticas, de gran repercusión emocional; hay una intensa excitación que se explica porque el paciente participa del delirio o de las alucinaciones, o sea, las vive. Hay un temblor en toda la musculatura corporal, suele haber delirio ocupacional, insomnio, puede o no haber fiebre también conocido como delirium tremens febril, se presenta depleción hídrica, evoluciona favorablemente por el retorno del sueño y la caída térmica.

ALUCINOSIS ALCOHÓLICA

Acá encontramos un cuadro agudo caracterizado por alucinaciones auditivas y verbales. No hay obnubilación de la conciencia, las alucinaciones hablan de él nominándolo en tercera persona; puede evolucionar hacia la cronicidad, diversos autores relacionan este cuadro con la esquizofrenia.

ENFERMEDAD DE KORSAKOFF

En este trastorno encontramos un cuadro clínico de comienzo insidioso o a continuación de un delirium tremens. Los pacientes presentan una peculiar alteración de la conciencia, si bien parecen lúcidos y bien conectados, se comprueba una desorientación temporoespacial y una alteración de la autoidentificación.